EL POTENCIAL CANCERÍGENO DE LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS.
Adoptado por millones de fumadores de todo el mundo como método para reducir el número de pitillos que consumen a diario o directamente para reemplazar al tabaco, el excesivo uso de este dispositivo ha disparado las alarmas entre los neumólogos españoles, preocupados por las posibles y aún hoy «desconocidas consecuencias» que su utilización podrá tener a largo plazo. Se han emitido comunicados advirtiendo que contiene sustancias idénticas a las que lleva el cigarrillo convencional y que, por tanto, han demostrado su potencial cancerígeno.
«En la actualidad carecemos de datos específicos, pero sus efectos
posiblemente sean potencialmente adversos y merecedores, sin lugar a dudas, de
una profunda investigación para detectar su tolerancia, seguridad y eficacia»,
señala el doctor Segismundo Solano, neumólogo y coordinador del Área de
Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Pese a que en un principio
fue valorado positivamente por las autoridades por su, en apariencia, menor
daño al organismo, ahora los profesionales sanitarios «ni lo recomiendan ni lo
aprueban ante la falta de pruebas y evidencia científica que demuestren que son
eficaces y seguros a largo plazo». Los neumólogos españoles recuerdan que hay
que tener en cuenta que para su uso es necesaria una «fuerte aspiración» y que
sus usuarios pueden llegar a hacer cada día hasta 150 inhalaciones durante
meses e incluso años.
